Si la IA escribe por ti, ¿de quién es la voz?
Intenté que la IA escribiera por mí. El resultado fue una mierda.
Llevo un huevo de tiempo intentando escribir, lo que sea, ya se ha convertido más en un reto personal que otra cosa. Escribir me ayuda a organizarme las ideas, a estructurar los aprendizajes o entender el por qué de mis cagadas. Además, me ayuda a relajarme y me sienta de puta madre.
Mi problema con esto es el de siempre, el conseguir continuidad, ya que la motivación me dura lo que me dura. Al final, nunca encuentro el momento para ponerme a escribir desde la tranquilidad y la reflexión, parece que voy siempre corriendo y acabo calzando el tiempo para escribir ya como si fuese una obligación, que no lo es ni quiero que lo sea. Además, escribir con prisas me genera el efecto opuesto: ansiedad y malestar.
Y de verdad que lo he intentado, para otras cosas no, abandono a la primera de cambio, pero esto es un tema que ya me está tocando los cojones. He intentado escribir de manera regular en varias ocasiones, sobre temas distintos y siempre he acabado dejándolo. Me sentía mal por no encontrar los momentos y hacerlo de cualquier manera.
Otras veces, sencillamente, no me gustaba lo que escribía, no sentía que fuera mi voz, parecían textos escritos por cualquier “experto” de esos que hay en LinkedIn, con los mismos hooks, los mismos “¿cómo conseguir...?” o “las tres maneras para...”.
Escribir solo: el primer intento
Recuerdo la primera vez que me animé a escribir algo, bastante antes de que la IA pusiera todo patas arriba, y lo hice como hacía todo el mundo en aquel momento: simplemente escribiendo.
El problema al que me enfrenté era muy simple: no tenía ni puta idea de escribir. Además, el tiempo que debía invertir para crear algo medianamente decente era absurdo.
Que escriba la IA por mí
Pero un buen día la IA irrumpió en nuestras vidas y nos regaló a todos ese tiempo que no teníamos y esa capacidad para escribir textos decentes.
Y fue aquí donde se abrió el debate: ¿por qué hacerlo yo si la IA puede hacerlo por mí?
Comencé a decirle a ChatGPT que escribiera un artículo sobre una temática concreta. Como el puto amo que era, no iba a publicar directamente un contenido generado por IA. Así que lo revisaba, cambiaba algunas cosillas y, voilà, ya tenía mi texto original. Lo dicho, el puto amo.
Pero el resultado, como era de esperar, acabó siendo una puta mierda de nuevo: quizás un buen contenido y una redacción pulcra, pero nada de personalidad.
Con lo que este nuevo sistema tampoco tenía sentido, no sentía que estuviera creando algo de valor.
Más tarde, descubrí que mi sensación con los textos generados por IA tenía base científica. Como Doshi & Hauser mostraron en su estudio “Homogenizing effect of large language models on creative diversity”:
La escritura humana produce entre 2 y 8 veces más diversidad semántica que los textos de GPT-4 cuando se comparan en grupo. Incluso cuando un texto individual de IA es más diverso, al agregar muchos textos juntos, todos convergen hacia lo mismo.
Otro estudio lo refuerza. Liu, Wang & Yang analizaron la prohibición de ChatGPT en Italia en abril de 2023 en su estudio “Generative AI and Content Homogenization”.
La similitud entre posts de Instagram de restaurantes bajó un 15% a nivel léxico y 12% a nivel sintáctico. Sin ChatGPT, cada negocio sonaba más diferente. Además, el contenido más “humano” generó un 3.5% más likes.
Pues eso, mi intuición me suele jugar malas pasadas, pero esta vez no iba desencaminado.
Vuelta a lo manual
Un tiempo después volví a la carga con mi tercer intento. Con la IA ya por todas partes, intenté convertirme en un outlier volviendo a mis orígenes, intentando escribir de nuevo por mí mismo.
Sin embargo, para sorpresa de nadie, no funcionó. Si no lo hizo la primera vez, ¿por qué lo iba a hacer ahora? No había aprendido a escribir por gracia divina.
Me di cuenta de que, salvo que fuera una puta máquina y tuviera un buen hábito de escritura y tiempo, el resultado estaba condenado. Así que nada, de nuevo en la casilla de salida.
Yo escribo, tú revisas
En mi intento anterior de apoyarme en la IA, había utilizado ChatGPT, tal y como comenté en mi artículo “Más allá de ChatGPT: cómo Claude Code está cambiando mi forma de trabajar”. Sin embargo, hace un par de meses me zambullí en Claude Code. Entre otras cosas, me di cuenta de que también podría ayudarme a retomar (o más bien a iniciar) un hábito de escritura de una manera que no había probado. Quizás, solo quizás, esta vez funcionaría.
Tras algo de investigación y mucha prueba y error, opté por un enfoque intermedio a lo que había hecho en el pasado. Invertí mucho tiempo en dar contexto a Claude Code para que me conociera, que me conociera de verdad, principalmente en la forma en que me expreso en mi vida diaria. Mi objetivo con estos textos es disfrutar y escuchar mi voz, y no la de un personaje creado por mí.
Así que me lancé a crear un asistente que revisara lo que escribiera, siempre con la misma premisa: “yo escribo, tú revisas”.
Llegados a este punto, tampoco quiero hacerme trampas al solitario. Este sistema requiere tiempo, si estoy dispuesto a dárselo, de puta madre, pero estaré bien jodido si no lo tengo.
El sistema que lo sostiene
Trabajar así me está ayudando a ser mucho más eficiente. Construyo flujos de trabajo casi para todo, también para escribir. Diferencio cada paso y, en cada uno, identifico los que tengo que realizar yo, aquellos que puedo amplificar con la IA y, por último, los que puedo automatizar.
Es lo que sigo para escribir estos artículos:
Lo hago yo: elijo el tema y redacto el artículo a partir de las ideas en bruto que he vomitado antes.
Me apoyo en la IA: para la revisión del estilo.
Lo automatizo: el análisis SEO lo ejecuta la IA directamente.
No quiero volverme loco ni ilusionarme demasiado, pero parece que tengo un sistema que me vale, que me permite escribir y, por fin, obtener un resultado con un mínimo de calidad. Además, escucho mi voz, soy yo quien habla en cada texto que escribo. Y eso es lo que más me pone.
El tiempo dirá si el sistema funciona. De momento, me gusta lo que leo.
Si dejáis de ver artículos por aquí, significará que he vuelto a fracasar de manera estrepitosa. Veremos qué pasa.
Gracias por leerme.
Si hay algo que te apetezca compartir…
Si te ha resultado útil, el mejor regalo que puedes hacerme es compartirlo.
Y si no quieres perderte lo que viene, suscríbete.



