Más allá de ChatGPT: cómo Claude Code está cambiando mi forma de trabajar
Y yo creyendo que estaba surfeando la ola de la IA
Estoy usando ChatGPT para casi todo y pienso que ya estoy surfeando la ola de la IA. Sin embargo, hay algo dentro de mí que dice que estoy haciendo lo mismo que hace mi padre, mi colega, o el vecino del quinto. Son pistas de que, quizás, hay mucho ahí fuera de lo que realmente no tengo ni idea... todavía.
La irrupción de ChatGPT detonó el hype de la IA, que pasó a estar en boca de todo el mundo, y no únicamente de los frikis tecnológicos.
A partir de ese momento, comienzo a utilizar ChatGPT como casi todo el mundo, para tareas específicas y desconectadas, como elaboración de respuestas a emails, resumen de documentos o dudas puntuales. Y en lo personal más de lo mismo: viajes, recetas, cualquier cosa.
Va pasando el tiempo, y cada vez utilizo más ChatGPT, lo tengo todo el tiempo abierto durante mis sesiones de trabajo. Digamos que comienza a sustituir en gran medida las cosas que antes hacía con Google. Todo va bien. O eso creo.
¡Perfecto! Ya estoy en ChatGPT, parece que no me he caído de la tendencia y, sin embargo, algo no me convence, estoy abriendo nuevos hilos cada vez que cambio de tema, intento solucionarlo creando algún que otro proyecto agrupando aquellos con puntos en común.
Vale, soy un drama para organizar este tipo de cosas, solo tienes que ver el escritorio de mi ordenador, y vuelvo a caer, nuevos contextos para asuntos que ya había trabajado, mismas conversaciones.
Resultado: **cada día empiezo de cero**.
Hasta ahí nada mal, quiero decir, esto no me supone ningún problema. Sigo trabajando en mi día a día en mis historias y, a medida que lo necesito, tiro de ChatGPT abriendo las conversaciones que toquen. Ni tan mal y yo tan contento por hacer uso de la IA para mejorar mi productividad, soy uno más de los que aprovecha cualquier ocasión para sacar el teléfono móvil y “preguntarle a ChatGPT”.
¿Qué ocurre un día? Pues que tropiezo con unos posts de Teresa Torres en LinkedIn en los que habla de algo llamado **Claude Code**, y de cómo está utilizándolo en su día a día. Ella no tiene un perfil técnico, con lo que no lo utiliza como mera herramienta de programación, sino para mejorar sus procesos de una manera que no había conseguido con ChatGPT.
Mis primeros pensamientos: Ok! es cierto que yo no he profundizado demasiado en organizar mi trabajo con ChatGPT. Si lo hiciera, seguro conseguiría optimizar su uso. Pero estoy seguro de que Teresa sí que lo ha hecho, llevo tiempo siguiéndola y he leído su libro “Continuous Discovery Habits”, si ella a estas alturas dice que con Claude Code está alcanzando niveles que no consigue con ChatGPT, es que es cierto.
Ha conseguido despertar mi interés, pero el propio nombre de Claude Code ya me echa un poco para atrás, tengo la sensación de que es algo muy enfocado a programación.
Así que, de momento, ahí queda la cosa y no avanzo ya que estoy agotado de los hypes tecnológicos. Soy de esas personas que nunca es el primero en utilizar las nuevas “cosas”, solo me lanzo cuando considero que puede haber algo de valor y duradero. ¿Estoy orgulloso de ello? pues ni si ni no, no es un propósito sino una característica de mi personalidad.
Sin embargo un día encuentro que Teresa ha publicado un artículo titulado “Claude Code: What It Is, How It’s Different, and Why Non-Technical People Should Use It”. Debo decir que no me tiro como loco a leerlo, pero despierta mi curiosidad y, ya un día con más tiempo, me hago el ánimo. Me gusta, me genera interés, pero no me convence para dar el salto. Todo sigue igual.
Unas semanas después, volviendo a revisar su blog encuentro una serie de artículos ya específicos sobre Claude Code, y uno en especial cuyo título despierta mi atención: “Stop Repeating Yourself: Give Claude Code a Memory”.
Y es que da en el clavo, en mi gran dolor. Repetirme una y otra vez no es práctico, y menos con mi dejadez para estructurar mi relación con ChatGPT. Sea como sea, decido leer el artículo y descubro un mundo de posibilidades.
El caso es que el artículo no está completo, ya que es de acceso exclusivo a suscriptores de pago, y a mí nunca me ha gustado pagar por contenido de una sola persona, con todo lo que hay gratis ahí fuera. Así que, de nuevo, ahí queda la cosa.
Durante los siguientes días sigo leyendo el resto de artículos de la serie sobre Claude Code y me digo a mí mismo: “¡Joder, aquí hay mucha tela que cortar! Parece que está escrito para mí!”. A diferencia de otros blogs o newsletter que sigo, en esta serie de artículos, Teresa es concreta, te guía, y te lo muestra todo con aplicaciones prácticas.
Así que sí, finalmente decido pagar la suscripción para poder tener acceso completo a todo el contenido. Estoy contento.
Instalo Claude Code siguiendo las instrucciones detalladas en uno de los artículos y decido comenzar mi camino, crear mi propio **sistema operativo de trabajo con IA**. Y en ello estoy, súper motivado e ilusionado.
¿Conoces esa sensación de ponerte hasta un poquito nervioso cuando ves las cosas que estás haciendo y las que todavía puedes hacer? Además, me ha servido de detonante claro para poner orden en mi día a día, y no hablo solo de aquellas cosas en las que puedo aplicar la IA para automatizar o amplificar mi trabajo, sino en todo, en cómo me organizo, en cómo pienso.
He dejado de pensar en la IA como hype a la que preguntar cualquier cosa. **No presumo, no surfeo olas**, solo pienso en la manera práctica de mejorar y estructurar mi trabajo con las herramientas que tengo. A veces automatizaré, otras amplificaré y otras, simplemente haré lo que toque hacer por mí mismo.
En adelante seguiré compartiendo las cosas que haga y lo que aprenda. Seré práctico y concreto, con la intención de aportar valor de verdad, aplicable en el mundo real, tal y como me sucedió a mí al leer los artículos de Teresa.
Cuéntame: ¿estás en la fase de “yo tan contento con ChatGPT” o ya te ha picado la curiosidad de ir más allá?


