Estrategia de producto: Jugar para ganar
Por qué es difícil definir la estrategia y qué errores cometemos al ponerla en práctica
Durante mi carrera profesional en el mundo de las startups, creando y dirigiendo productos, los dos principales desafíos a los que me he enfrentado han sido la gestión de las personas y la estrategia.
En este artículo me gustaría hacer una breve reflexión sobre la estrategia, ya que no se trata de un concepto claro y concreto. Por eso, es bastante habitual que muchas empresas se encuentren con serias dificultades no solo para implementarla de manera útil y práctica, sino también para entender qué es realmente. Esto provoca que, en muchos casos, incluso se renuncie por completo a poner una estrategia en práctica, y se termine dirigiendo la empresa únicamente a través de una visión y un plan, a los que posteriormente se llama “estrategia”.
El gran problema aquí es que, como decía antes, la estrategia no es algo concreto, sino el resultado de muchas “cosas” que nos permitirán, en cada momento de la vida de nuestra empresa, tomar decisiones.
Hace un tiempo leí la siguiente definición:
“La estrategia es un conjunto integrado de decisiones que posiciona de manera única a la empresa dentro de su industria para crear una ventaja sostenible y un valor superior en relación con la competencia.”
— Mike Porter
Bien, leyendo esto tengo claro para qué sirve la estrategia y su importancia para mi empresa, pero, siendo sincero, no tendría ni la más remota idea de por dónde empezar para llevarlo a la vida real.
Precisamente porque ha supuesto una dificultad evidente durante mi carrera, considero interesante concretar lo que es, para mí, la estrategia en una serie de artículos. Y, más importante aún, cómo aterrizarla en algo real, aplicable y tangible para mis proyectos. Quiero evitar conceptos etéreos y definiciones bonitas pero difíciles —o al menos para mí lo son— de llevar a la práctica en un proyecto real.
En este primer artículo de la serie, voy a empezar por lo más sencillo: explicar lo que, a mi entender, NO es estrategia:
La visión no es estrategia. El hecho de que tengamos definidas nuestras declaraciones de visión y misión no significa que tengamos una estrategia en marcha. Ambas forman parte de la estrategia, pero no lo son por sí mismas.
Un plan no es una estrategia. Los planes y las tácticas también forman parte de la estrategia, pero no son suficientes para permitirnos tomar decisiones inteligentes cuando lleguen los momentos de duda.
La optimización y mejora de lo que ya hacemos no es estrategia. Optimizar puede hacernos más eficientes y eventualmente dar más valor a nuestros usuarios, pero si no tenemos claro si estamos optimizando las actividades correctas, entonces corremos el riesgo de que los resultados conseguidos en el largo plazo no sean de nuestro agrado.
Compararse con la competencia y luego hacer lo mismo, pero más eficientemente, no es estrategia. Eso es simplemente una receta para la mediocridad.
Todo lo anterior es concreto, claro, fácil de entender. Por eso, muchas veces optamos por el camino fácil: aplicamos estas técnicas y las interiorizamos como si fueran estrategia. A veces incluso tratamos de convencernos de que la estrategia a largo plazo no tiene sentido, repitiéndonos mantras como: “el mundo cambia muy rápido” o “constantemente aparecen nuevas tecnologías que alteran las reglas del juego”. Así que decimos que seguir una estrategia a medio o largo plazo no es útil ni práctico, y que lo que debemos hacer es simplemente reaccionar ante nuevos desafíos y oportunidades a medida que surjan.
Sin embargo, el gran problema es que ese enfoque pone a nuestra empresa en modo reactivo. Y, personalmente puedo decir que eso nunca me ha funcionado.
Por eso, aunque suponga un ejercicio difícil —no solo de implementar, sino también de mantener en el tiempo—, he decidido que, en todo proyecto que emprenda en adelante, haré el esfuerzo. Considero que es lo más inteligente. El tiempo dictará sentencia, pero desde luego, ya no quiero jugar por jugar. A partir de ahora, elijo jugar para ganar.
Gracias por leerme,
— José David Poveda


Después te leeré más atentamente pero así de primeras muy interesante lo que reflexionas, te invito a compartir tu experiencia laboral a la empresas/personas que lo necesitan… lo que recibirás a nivel emocional cuando lo consigáis, tendrá un valor incalculable para ambos!